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Últimas lecturas II. Tres novedades argentinas: las nuevas novelas de Pron, Casas y Fabbri

La mirada atrás y la caída de las máscaras con que uno de oculta de sí mismo y sus temores, son algunas de las tangentes de las novelas La naturaleza secreta de las cosas de este mundo, de Patricio Pron, y La reina del baile, de Camila Fabbri. Mientras tanto, Fabián Casas sorprende con una incursión distópica.



Cómo son las casualidades. En un anterior texto que inicia esta serie de “últimas lecturas”, salió a flote que en sus libros otoñales y tal vez finales, los tres grandes autores ingleses de fines del siglo XX (Barnes, McEwan y Amis) coincidieron en el repaso, la mirada atrás; en los pequeñas grandes episodios de la vida que a la larga pueden determinarlo todo[1].


En ese caso, dos novelas argentinas de autores de mediana edad, parten de una premisa casi calcada entre sí, y no del todo alejada de los motivos del dream team británico. Tanto en la novela de Patricio Pron como en la de Camila Fabbri un accidente que se supone es la conclusión temporal, hace de una suerte de gatillo para despertar reflexiones, decisiones y revelaciones en torno a la vida de dos mujeres en crisis.


Por último, compartimos también breve reseña del nuevo libro de Fabián Casas, notable ensayista y cronista que vuelve a la novela tras más de una década y se sube con irregular fortuna al carro tan en boga de las tramas distópicas y de ficción especulativa.[2]


1

La reina del baile, de Camila Fabbri (Anagrama, 2023)

Paulina sufre un grave accidente. Despierta, toma conciencia, recuerda. Con un ágil contrapunto entre el difuso presente (shock, dolor) y el recurrente pasado (nostalgia, arrepentimiento) este breve libro mereció el año pasado ser finalista del Premio Herralde de Novela.


Poco a poco vamos conociendo a Paulina. Acaba de fracasar su relación; él se fue y no le dejó más que a su perro, Gallardo, que impensablemente se convirtió en un crucial bastión contra la soledad.


Realmente detesto que respire este departamento, pero también lo necesito. Eso que pasa cuando algo se vuelve familiar. (33)


Ni Gallardo, no obstante, evita la vertiginosa caída en la rutina e intrascendencia: el cansancio crónico, el hastío del trabajo y la triste revelación de que su sarcasmo y causticidad no son más que un disfraz de la decadencia, una máscara que la rebeldía no puede sostener.


En el fondo, la chica mala no es sino una más del montón de treintañeras frustradas y atemorizadas por la posibilidad de que se les pase el tren de la maternidad. Gallardo, el accidente, pero sobre todo la aparición de Lara son claves para esta epifanía.


La economía de lenguaje de Fabbri, en este caso, no sacrifica la ampulosidad (en el buen sentido) para describir y transmitir.


Me mira fijo, con el gesto de tragedia ancestral que trae impreso en la frente. (24)

La belleza y el padecer podían ser algo sagrado. Tenían que ser. (26)

¿Quién se hace cargo de la propiedad privada de una mujer que acaba de perder el cuerpo? (99)


Esta novela, que a fin de cuentas es una suerte de road movie, resulta además un viaje al interior mental y emocional; el recorrido de una mujer desde el autoengaño naturalizado hasta el doloroso despertar; aunque, en este caso, al contrario de lo esperable, una aparentemente interesante nihilista resulta ser la mujer casi conservadora que espera formar familia y asentarse tras la etapa juvenil de exploración y rebeldía.



2

La naturaleza secreta de las cosas de este mundo, de Patricio Pron (Anagrama, 2023)

Olivia va a chocar. No se sabe si va a morir. Su vida sale a repaso: es actriz, prefiere los monólogos y está marcada por un papel por el que tuvo que indagar a fondo en historias de niños ferales.


Su madre también es actriz y vive en escape y negación desde la desaparición de su esposo, casi dos décadas atrás. Y es este padre-esposo el verdadero protagonista. Más de 20 años después, no logra asumir aún que la fuga está destinada al fracaso mientras implique huir sí mismo y su falta de respuestas y certezas.


Los monólogos dramáticos le interesan más y le permiten actuar mejor, cosa que ella atribuye a la soledad que experimentó a lo largo de su vida, y que la desaparición de su padre multiplicó y convirtió en destino. (19-20)


De las más elementales características, impulsos y taras humanas trata esta novela: dolor, rencor y miedo; egoísmo, debilidad y miseria. De los recursos que la gente desarrolla para paliar estos momentos-sensaciones.


Y también, entonces, trata de máscaras: la actuación “real” y profesional de Olivia, la decisión de vida de su madre, la pusilanimidad que el padre trata de alejar mientras se aleja. De la crisis de identidad.


…ya no había nada, el vacío que había dejado tras de sí su desaparición y la acción de su madre, que convertía así esa desaparición en parte de su obra (…) el vaciamiento de un vaciamiento, por fin, cuyo resultado era el acto sublime y contradictorio del nacimiento del artista tras la muerte de la obra… (39)


Pron cuenta una serie de historias de vida que se dan en cualquier persona, en todo momento, en cualquier lugar. Pero lo hace con enfoque, estilo y giros muy originales.

 

Hay, en este ínterin, una profusión de referencias culturales, artísticas y de experiencias personales en torno a reivindicaciones, pesos y taras históricas del rol de las mujeres.


Hay cuestionamientos y análisis de actitudes: indiferencia y rigidez de la madre, culpa, deriva y olvido del padre, incertidumbre e insatisfacción en Olivia.


Olivia no era lo que se suponía que debía ser; pero intentando averiguar si era otra cosa se había convertido en esa otra cosa, y esa era toda su historia. (70)


Hay un uso complejo, adrede, del lenguaje: subordinaciones, entreguionados, derivaciones. Es estilo, es propuesta estética.

 



3

El parche caliente, de Fabián Casas (Emecé, 2023)

No es el mejor libro de Casas. Es una interesante lectura para una larga tarde o dos días a medio ritmo. Diego Zuluaga es un cacique avezado y tenebroso en la expansión de la pampa y resistencia a los salvajes. No tiene ni quiere a nadie más que a Jersey, su temible perro. ¿O quién tiene a quién?


Tenemos que pensar el cambio radical del perro como propulsado por el amor a su amo. ¿Por qué hacemos las cosas si no? El amor es lo único que no se entiende bien. Es un cataclismo recóndito en sus cromosomas que le ordena modificarse, para poder mutar en otro tipo de canción. (58)


Es un ámbito indeterminado en un pasado/futuro especulativo con muchos elementos históricos: las postrimerías coloniales en Argentina, la extinción de los indígenas.


Uno se está construyendo constantemente y solo estamos atrapados en un fugaz momento del devenir. (69)


Parecería que Casas quiso armar un pastiche jugando, parodiando, con la tendencia actual de la literatura latinoamericana apocalíptica. Pese al a ratos fallido abordaje y la apurada resolución de ideas, tramas y personajes, el total funciona gracias a la impronta indiscutible del autor.


Con Zuluaga interactúan una serie de personajes a cuál más estrambótico y que de por sí arman la historia (¿qué hubiese pasado si Casas se dedicaba más y mejor a redondear este proyecto?): un inglés colono que narra sus aventuras en ese confín, una bruja preñada que cuida y maldice a según, un italiano pedófilo, indios que hechizan y masacran… orgías y borracheras.


No es difícil adivinar algunos de los libros en el anaquel de Fabián Casas: El año del desierto, de Pedro Mairal; Plop y Frío, de Rafael Pinedo; El entenado, de Juan José Saer; Zama, de Antonio di Benedetto, y hasta Ustedes brillan en lo oscuro, de Liliana Colanzi.


 

[1] La nota puede leerse aquí

[2] Hubiese querido agregar un cuarto libro, también aparecido hace pocos meses: Las niñas del naranjel, de Gabriela Cabezón Cámara (Random House, 2023). Se lee bien, pero no sé por qué no me dio para el apunte. Es la historia ficcionada de un personaje real del siglo XVII: Catalina de Erauso, “la Monja Alferez”. La trama, plagada de giros en guaraní y con saltos temporales y oníricos, no llena las expectativas creadas en la prensa, aunque el fracaso no es total. De hecho, a muchos les gusta esa literatura que busca artificios para resaltar roles (excluidos, indígenas, mujeres), siendo que la literatura per se, sin forzar enfoques, es de por sí una visualización mayor.

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