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Libros que resisten

Alejandra Carranza dirige Educación en Resistencia, una editorial independiente, humanitaria, anarquista y autogestionaria. Esta es una conversación sobre la resistencia desde la producción y la difusión del conocimiento, el arte de hacer libros y el ambiente editorial del país.


- ¿Cuándo y cómo comienza la editorial?

- La historia de la editorial Educación en Resistencia inicia en septiembre de 2021, sin embargo, los antecedentes vienen desde 2004, con la revista Cien de Cien y la editorial Mefistofelia. En un primer momento, surge con el fin de autoeditar mi propia obra poética y luego ensayística, pero también con la intención de difundir la producción de autores nacionales e internacionales, promoviendo la lectura.


Ya desde 2021 la necesidad de los autores de tener una retribución justa por su producción intelectual y artística, me llevó a proponer este modelo de negocio que se basa en la impresión de tirajes cortos (desde 50 ejemplares), con materiales de calidad y el trabajo de corrección de estilo que garantiza una producción de primera. Los libros son a pedido en lo que se puede considerar como una producción ecológica: solo lo requerido, no 500 o 1.000 libros que luego no pueden ser distribuidos. La distribución está a cargo de los mismos autores, quienes definen el precio de venta y, por tanto, su porcentaje de ganancia.


- ¿Cuáles son sus principios y lineamientos?

- Esta iniciativa sigue la vocación de producir y difundir el conocimiento de manera independiente y autogestionaria. En una ocasión en que le hicimos una entrevista, la filósofa Marina Garcés definió nuestro trabajo como humanitario, aunque para otros hacemos piratería. De cierto modo, es una editorial anarquista, aunque sea mejor decir que solo somos independientes. Estamos conformando una comunidad de autoras y autores, así como de lectores y lectoras de todas las edades, con quienes nos reunimos periódicamente en presentaciones de libros, lecturas, exposiciones y conciertos.


Con esto buscamos generar movimiento cultural en torno a la lectura y la escritura, así como al arte en todas sus posibilidades de expresión. Desde el nombre queda claro que la resistencia habita en la búsqueda constante de expresividad en un mundo dedicado al culto de la guerra. Pero también la resistencia refiere a este modo de ir a contracorriente en un medio en el cual se hace culto a la ignorancia.


Con esta propuesta intentamos romper la usura de la que son víctimas muchos autores, que apenas reciben el 10 % de venta de sus libros por parte de las editoriales, muchas veces en libros, no monetariamente, y a veces sin beneficiarse siquiera de un trabajo de corrección adecuado. También intentamos marcar la diferencia haciendo énfasis en propuestas editoriales creativas y la corrección de estilo más rigurosa, que se apega a los estándares internacionales. Considero que hacer libros es un arte y me identifico como artesana del libro, porque no cuento con una imprenta, sino que recurro a las nuevas tecnologías, trabajando con impresoras caseras y efectuando un empastado manual.

- ¿Cómo ves el ambiente editorial en el país?

- Por lo general, me sitúo fuera del ambiente editorial, pero sí hago red con algunas librerías y editoriales también independientes. No considero que deba igualarse el esfuerzo que hacen las editoriales independientes con los grandes capitales invertidos y movilizados por las editoriales de la industria. No solo nos encontramos en las periferias y márgenes de un supuesto ambiente editorial, sino que somos totalmente ninguneados por las cámaras del libro del país, a las que hay que cuestionar por cómo tratan a los autores nacionales y cómo lucran con el comercio de libros, sin interesarse verdaderamente en los que hacemos cultura.


Junto con Educación en Resistencia, las editoriales independientes Electrodependiente, Yerbamala Cartonera, Letramargo y Loco el Gato sostienen una producción alternativa a la que se debería dar mayor apoyo. Hacer cultura es, muchas veces, labrar en agua, pero la esperanza ayuda a seguir creyendo en lo que hacemos y encontrar en el camino gente que nos apoya.


- Cuéntanos sobre los títulos y autorxs de la editorial

- El autor con el que empecé fue mi abuelo, René Gómez-García Olguín (1925-1986) y el libro Pensamientos, un compilado de sus artículos periodísticos con tinte filosófico. Ramón Rocha Monroy fue uno de los autores que catapultó mi editorial, pues publicó de súbito cuatro títulos, luego de siete años de silencio: El run run de la calavera, Pedro y María, La sombra del Tambor y Ando volando bajo.

Luego publicamos junto al compilador Juan Clavijo, el libro Toponimia de Quillacollo del antropólogo Mario Montaño Aragón (1931-2013). También tres libros del autor cruceño Víctor Ventura, de poesía, cuentos y una novela. El periodista Yuri Tórrez publicó sus Escritos insurgentes, una selección de artículos de su columna Hurgando el avispero. Luego publicamos una colección de poemas-origamis en el libro-objeto Diarios de colegio, de Andrés Villegas Rojas. Más adelante se publicó Al otro lado del salar, de Moisés Loyol, una crónica de viaje con toque mitológico. Víctor Paz Irusta publicó su poemario Mukai, dios deambula en tus ovarios y la poeta Vanessa Giacoman Mujer de nada y En el sepulcro de tu piel.


También publicamos a Jhobana Tenorio con dos obras, poesía y cuento, y a TeLey con una novela. Por último, un libro-objeto con Rosemarie Cardoso: Mutaciones, una colección de postales con su obra pictórica.


- ¿Dónde pueden encontrarse sus libros?

- Tenemos una página en Facebook: Educación en Resistencia, donde se pueden hacer pedidos. Por el momento, en físico, tenemos algunos títulos en Libre Ría de Sucre.


- ¿Cuáles serán sus próximos lanzamientos?

- Estamos próximos a presentar los libros Sobre la serpiente de oro, de Andrés Villegas Rojas y Resistencia, descolonización y contrapoder de Raúl Prada Alcoreza.

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