Bajo Tierra. Suplica por mi alma

Ariel Antezana, director del programa radial y el espacio El Fin del Silencio, reseña el nuevo álbum de la banda, que cumple 20 años de trayectoria.

Con este título, tan conmovedor, la banda boliviana de heavy metal Bajo Tierra presenta su tercer disco, a casi 16 años de la tremenda respuesta, tanto de crítica como del público, que tuvo aquel Al diablo de 2006. Nadie creía que la banda orureña nos haría esperar tanto por su nuevo disco.


Movidos por una nueva corriente del revival del vinilo y del LP (long play), que crece cada día, este 2022, la banda lanzó su nuevo disco en el formato más grandioso. Bajo Tierra se lanzó a su desafío más grande, después de muchísimo aprendizaje, porque hasta la mezcla debe ser diferente cuando el soporte final es un disco de vinilo.


El nombre, la imagen de portada, el disco transparente, las etiquetas (una especie de ying-yang místico), la carpeta doble con las letras y créditos… en fin, la presentación del disco en sí es una exquisitez: los colores y las imágenes relacionadas íntimamente con la cultura del Carnaval de Oruro y la intensa presencia de la diablada como danza. Es el diablo quien le pide a la Virgen del Socavón: “suplica por mi alma”. ¡Increíble!


El disco consta de lado B (Bajo) y lado T (Tierra), cada uno con cuatro temas. El lado B inicia con una canción que ya conocíamos, pero ahora tiene peso y contundencia renovados: “Las ratas de siempre” con una feroz crítica contra las situaciones que nunca cambiarán, o al menos así parece. Gran inicio de disco. “Niño minero” tiene un aire doom, denso y machacante acerca de una realidad que, como país, cargamos en nuestra conciencia y de la que nadie se libra: la explotación infantil.


Las constantes disputas que ya no solamente involucran temas culturales, sino también ecológicos, económicos y, peor aún, políticos, llevaron a la pérdida de valores y horizontes. Justamente de eso habla “La hoja sagrada”, tal vez el tema más clásico de todo el disco en cuanto al sonido heavy metal. Mucha atención con el juego de guitarras: espectacular. El primer lado del disco termina con “Muerte ácida”. La bronca contenida ante la explotación minera de aquellas empresas causantes de innumerables daños y muertes de animales y personas en zonas mineras, está perfectamente reflejada en esta canción.


Nos tomamos unos minutos, como hacía mucho no lo hacíamos, para dar la vuelta al disco y enfrentarnos a la segunda parte. Lo que sí está claro, desde la lectura de las letras es que, si el lado B está marcado por una crítica visceral y expresa, el lado T es mucho más personal, más íntimo.


Arranca con la instrumental “Centellas”, canción inspirada y compuesta en honor al maestro del charango William Ernesto Centellas. Bajo Tierra siempre ha demostrado respeto y admiración por músicos nacionales, algo muy destacable y no siempre visto dentro del heavy metal en Bolivia. Ya lo hicieron con el tema “Domínguez” de su disco debut, Jallpa Urapi, y en más de una ocasión también con algún tema de Wara, solo por mencionar algunos.


Todos tenemos algún dolor por una pérdida querida, y más ahora por la pandemia. Para todos nuestros seres queridos que partieron es la canción “Pronto llegaremos”, el momento más íntimo y conmovedor del disco. “La cueca de plata” es una revisión del ritmo mas conocido del folklore boliviano, con una letra dulce que caracteriza a este ritmo, sin perder un ápice de la energía del metal.


El disco cierra con “Nunca más”, un himno a la lealtad, al compromiso, pero también a la interminable lucha por buscar lo que realmente uno quiere hacer. “Nunca más nos separaremos” dice Bajo Tierra para terminar.


Quienes gustamos, respetamos y admiramos la libertad de la música, la consecuencia del rock y la intensidad y poder del metal, esperamos que nunca más tengamos que esperar tanto por un próximo disco de Bajo Tierra.

Por su presentación, por el arte, pero principalmente por la música que contiene, Suplica por mi alma es uno de los discos del año.

"Bajo Tierra se lanzó a su desafío más grande, después de muchísimo aprendizaje"

Perfil

Bajo Tierra es una banda integrada por cuatro músicos nacidos en Oruro y uno oriundo de La Paz, que radican en Cochabamba, por lo que a veces resulta difícil referirse a ellos. Está musicalmente liderizada por Ernesto Guevara (primera guitarra), Carlos Guevara (voz principal), Gonzalo Rivera (bajo), Sergio Terán (batería) y Roger Guevara (segunda guitarra). Esta formación es la más estable que tuvieron en sus 20 años de carrera que se cumplen este año, motivo más que urgente para lanzar música nueva.


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