La copla de la vida

En plena época mundialista cambiamos por un ratito la copa por la copla y rememoramos el magnífico concierto de música valluna ofrecido, hace una semana en la plaza de Cochabamba, por tres generaciones copleras.


No entiendo nada. Debí haber aprendido quechua. Ay palomitay. Ancuandosea en la Escuela de Gestión Pública. Por vos, viditay. Pero, acá atrás, las señoras entienden todo y se ríen pícaramente. Ay palomitay. Qué nomás estará diciendo la doñita en el micrófono mientras señala la bragueta del guitarrista sonrojado. Por vos, viditay.


Se han juntado tres generaciones de rotundas copleras vallunas. Ay palomitay. El Centro de la Revolución Cultural (CRC) ha organizado este encuentro que aspira a ser periódico. Por vos viditay. La atracción principal del concierto –gratuito, en la Plaza 14 de Septiembre– es la presencia de Encarnación Lazarte, pionera de la copla. Ay palomitay. La “Mamá Encarna” tiene 84 años y todavía canta agudo y bromea con la audiencia. Por vos viditay.


Nombres como los de Martha Soto, Selima Torrico, Irma Pereyra, Nora Galindo, Betty Mercado, Teodosia Hinojosa, Carmen Rojas y Delia Mercado resuenan como los de verdaderas estrellas. Ay palomitay. Cuánto nos falta conocer nuestra propia historia musical. Mientras unos quieren separar al país, aquí la gente se está alegrando, cantando y bailando, sin mirarse el color de piel. Por vos, viditay. Al parecer, con la decadencia de la disquera Lauro & Cía, de don Laureano Rojas, las copleras dejaron de grabar y trabajar. Ay palomitay. Y este evento sirve para poner en valor el trabajo de las generaciones precedentes y para mostrar la vitalidad de la actual. Por vos, viditay.


La tarde se torna noche en los cerros púrpura. Ay palomitay. La copla se cantaba ritualmente en Todos Santos, Carnavales, Tentaciones, Santa Veracruz y otras fiestas populares. Por vos, viditay. Tiene un repertorio que se renueva constantemente y que, pese a las restricciones musicales formales, deja espacio para la creatividad –y picardía– de las copleras en la letra. Por vos, viditay. Y, como toda cultura viva, la tradición da paso a novedades en el género. Ay palomitay. Como la llegada de copleras nuevas y de copleros jóvenes. Por vos, viditay. Y el acompañamiento tradicional, de guitarra y acordeón, también permite la presencia de la orquesta, en este caso, Nuevo Amanecer, con teclados, bajo, saxofón y batería.


La Asamblea Departamental entrega un reconocimiento a doña Encarnación Lazarte y todas las copleras, de vistosas blusas y polleras, suben al escenario para acompañarla mientras el público la ovaciona de pie. Ay palomitay. Aquí está la flor viva de la cultura regional, casi siempre invisible a los escenarios financiados, al glamour de tele y redes, rompiendo los lindes de la postal en blanco y negro a la que quieren someterla. Por vos, viditay. No entiendo nada, pero lo entiendo todo. Ay palomitay. Cuando el pueblo canta y baila en la calle, sobran las teorías sociológicas. Por vos, viditay. Esta es nuestra riqueza, nuestro Dorado, nuestra corona, nuestra victoria. Ay palomitay. La copla de la vida: la música es el latido de la tierra. Por vos, viditay.


Fotos: Gabriel Sánchez - Archivo Fundación Cultural BCB

80 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo