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Cuatro flujos

Nicolás Suárez reseña el concierto/grabación en vivo Flores para Nayjama. Trece ofrendas para guitarra, obra conceptual de Daniel Álvarez Veizaga (que se lanzó el año pasado como libro con gira de conciertos) ejecutada por el guitarrista Héctor Osaky, registrada dentro del ciclo Conciertos Cantus. La obra, en su faceta audio/musical (consistente en 13 piezas para guitarra) será lanzada como álbum en este mes por el sello argentino Virtuoso Records, y distribuida por Naxos.


 

las flores son una ofrenda de la madre naturaleza que es fuente de todos los sonidos…

María Teresa Rivera de Stahlie

 

El sábado 28 de febrero asistí, partitura en mano, a un concierto, para guitarra sola, de obras del joven compositor orureño –y amigo–  Daniel Álvarez Veizaga, radicado en Alemania; obras interpretadas por el eximio guitarrista Héctor Osaky en la sala de grabación de Cantus Producciones, dentro de la serie de conciertos íntimos e intrínsecos (llevados por sí mismos, se podría decir), que ofrece Gustavo Navarre en su casa del barrio de Achumani (doble sentimiento consubstancial en ambiente privativo). Conciertos que, si no son para duetos o instrumentos solistas, son casi siempre para pequeños ensambles de música académica y popular (en sus diferentes géneros), cuya ejecución se aprovecha para realizar, además, una grabación en vivo, que se difunde, luego de un tiempo prudencial, por Youtube en los llamados “Conciertos Cantus”.


El espacio de audición de Cantus Producciones es pequeño (con un aforo máximo de 35 personas), lo que califica al lugar como un recinto exclusivo, con una acústica, en este caso, natural (no amplificada), una resonancia limpia y la magnífica oportunidad de observar al intérprete muy de cerca, permitiéndonos ver sus reacciones a la música y a la técnica pura, situación que se acrecienta teniendo en mano la partitura. Flores para Nayjama, compuesta durante el primer semestre de 2025, ha sido presentada en varias oportunidades desde noviembre de 2025 a febrero de 2026. La partitura de estas 13 piezas ha sido imprimida y publicada por Editorial 3600 en octubre de 2025 e integra la Colección Compositores Bolivianos (Libro XLVI), patrocinada por Ma. Teresa Rivera de Stahlie y su esposo Jan H. Stahlie.

 

Primer flujo

Flores para Nayjama se alimenta de varias corrientes de inspiración que, en conjunto, forman la línea que el compositor ha querido otorgar a la obra. Un primer flujo nace de la literatura que aúna, en principio, el torrente de las ideas musicales.


Nayjama es una célebre novela del escritor paceño Fernando Diez de Medina. Nayjama, el Buscador, es un personaje ficticio nativo de Bolivia, que habla con las montañas, descubriendo la belleza de las flores, dejándose llevar por sus colores, aromas y formas, que las hace únicas.

Ma.T. Rivera (en el prólogo del libro de partituras).

 

Segundo flujo

Un segundo flujo es la comparecencia de una variedad de flores escogidas con esmero y cuidado por el compositor, flores de varias regiones, de varias altitudes, de varios aires (buenos aires), muchas de ellas originarias de Bolivia y otras, del resto del mundo, de otros cosmos y ecosistemas. Este flujo no concluye sin asignar a las trece piezas trece flores con características y esencias únicas, con sugerencias musicales profundas, que están descritas luminosamente en el prólogo del compositor mexicano Miguel Ángel Rivera Bernard. Por ejemplo: “Obelisco – Hibiscus rosa-sinensis”, es un Son Jarocho (proveniente de Veracruz, México). El nombre de la flor fue encontrado en el cuento “Macario” de El llano en llamas de Juan Rulfo.


Tercer flujo

Estas benditas sugerencias van cobrando sonido en un tercer flujo, donde la música se hace danza y cuerpo, ritmo y canción, donde se la inscribe en el pentagrama, dándole textura, color, discurso y vida. Este tercer flujo es descubierto en las anotaciones del propio compositor quien, con mucha precisión, las detalla y describe en sus manuscritos acuosos y fantasmales que acompañan y reflejan, como adornos de diseño, las ideas ordenadas de la composición en la partitura final. Daniel también expande su explicación de la obra a través de su Fonoskalia (Indicaciones), un pequeño diccionario de efectos, posiciones, ataques, rasgueos y diagramas, muy necesario para la interpretación, dándole a su obra, al margen de lo artístico, también un carácter pedagógico. Extenderemos más tarde sobre este tercer flujo, que a nuestro juicio es el núcleo y síntesis de la obra.


Cuarto flujo

El compositor ha partido de una imagen pictórica y paradisíaca, la cual representa las flores. Se ha hundido en ellas, ha investigado a fondo su procedencia, su naturaleza y esencia. Pero, no contento con ello, busca aún otro camino que quizás pueda definir su trabajo y explicar el misterio de las flores: la poesía, el cuarto flujo. La palabra encarnada que puede alcanzar y conectar mundos disímiles en simbiosis y yuxtaposición. Son trece poemas, encargados a trece escritores, los que entretejen capullos con sonidos, respuestas de la madre tierra con cánticos antiguos y profundos.


Florecimiento

Retomo el tercer flujo. Parafraseando al maestro Héctor Osaky: “el aroma de Flores para Nayjama seduce al intérprete, llevándolo a jardines conocidos y favoritos…” Héctor ha entendido muy bien la procedencia de la música y se siente cómodo y familiarizado con todos los elementos. Y yo lo sé, porque escuché, con ventaja, gran parte del concierto con la partitura en mano, como lo dije y no me cansaré de repetirlo. Esta circunstancia me permitió absorber/entender aún más la música, escudriñarla de tal forma, que se presentaron ante mí los procesos de composición y los jardines de su inspiración. Héctor se encargó de descifrar la notación y de darle sentido al cambio, de encontrar la funcionalidad de los efectos, de proseguir la continuidad de la poesía hecha música.


Por mi lado, yo buscaba los recursos de instrumentación, la representación del ritmo de la danza en la guitarra, la estructuración de los sonidos, el discurso. Daniel, arropado con toda su munición de antecedentes, se preocupó de escribir con mucha claridad sus mensajes y lo consiguió, entregándonos su música generosamente, como lo hacen los grandes músicos.


Cada una de las piezas surgía con propia personalidad y substancia, con la fuerza del folklore autóctono y criollo, y la de la música académica actual. Bailaban contrapuntos y variaciones, espectros tímbricos con percusiones y sonoridades ocultas en armónicos, con golpes precisos y sorpresivos. Rasgueos y glisandos, acordes indeterminados sul ponticello y detrás de puente y clavijero. En síntesis, una verdadera “Entrada” que, en su festejo, finaliza después de un huayño escondido en octavas, con el florecimiento de la Puya Raimundi.

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