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“Tenemos que aprender mucho de las culturas indígenas”

La música, antropóloga e investigadora Magda Pucci, líder de Mawaca, un grupo que explora las músicas brasileras y del mundo, visitó Bolivia en ocasión de la Reunión Anual de Etnología (RAE) curada por el Museo de Etnografía y Folklore (Musef) donde presentó dos interesantísimas ponencias. En esta entrevista nos habla sobre su trabajo como investigadora de la música de los pueblos indígenas, además de su trabajo musical y docente.


- ¿Cómo llevas adelante el trabajo de ser música (compositora e intérprete) con el de la antropología y el estudio de otras músicas?

- No es tan complicado ya que con Mawaca hace 28 años que todos los performances, todo el repertorio, los conciertos y los shows son basados en mucha investigación. Para cada canción que escogemos hay que investigar mucho, conocer no solo los significados de la letra, la pronunciación, sino también de dónde viene, quienes cantan, cómo es el lugar donde esta música acontece; si es una fiesta, si es parte de un ritual o parte de un rito cotidiano.


Yo ya tenía un poco esta inquietud investigadora, sin la academia por detrás. Pero, a partir de 2005 empecé a trabajar la investigación con una inclinación más académica, no para Mawaca sino para entrar en la academia, y ahí estudié antropología y trabajé con un grupo indígena, los Paiter Surui, y sistematicé y catalogué y organicé mejor las ideas.


Todavía continúo pensando en la práctica, en la manera de cantar, los usos de la voz, más que solamente en la parte antropológica. Siempre mezclo esas dos cosas. Entonces, cuando voy a investigar músicas dentro del ámbito académico también tengo esta idea de aproximarme a los músicos, primeros cantarlas, aprender un poco de la lengua, aprender algunas palabras, conocer un poco de las personas, y ahí esto también hace parte de un trabajo más contemporáneo de la antropología y de la etnomusicología, que no es tan teórico ni tan apartado, hay un involucramiento entre la investigadora y los músicos porque para mí no hay diferencia entre yo y ellos: somos cantantes, somos músicos y ahí intento siempre hacer una conversación de igual para igual, y no como una investigadora –de arriba– que quiere conocer e investigar todo. Siempre tengo una manera mucho más informal de investigar.


En cuanto a la parte artística, yo hago todos los arreglos para Mawaca; dirijo los ensayos, el canto, organizo la parte visual, la escenografía… hago toda la concepción. Esa es la parte más interesante. Y también estar en el escenario, es algo maravilloso que no se compara en forma alguna al trabajo académico. Pero me gusta también participar de congresos como este de la RAE en este museo tan importante, porque conozco muchas investigaciones de otros pares y esto me amplía mucho los horizontes.


- Brasil es una potencia cultural, ¿cómo trabajas la investigación y ejecución de músicas de raíz popular de otras culturas?

- Sí, Brasil es un país con muchas culturas, con muchas manifestaciones culturales de varias matrices. La africana es la más potente, la más presente. Y también hay tradiciones más europeizadas. De verdad es imposible conocerlas todas, porque son muchas y hay muchos especialistas que también están investigando con otra perspectiva, que es algo muy interesante.


Siempre intento llevar algo de estas manifestaciones brasileñas a las músicas del mundo que investigo. Por ejemplo, hay una canción japonesa que tiene un contorno melódico que se mezcla muy bien con una cantiga de rueda de los niños de Brasil, entonces hice un arreglo fusionando las dos; también hay una canción del sur de España que en algún momento se puede convertir en un baião del nordeste y empieza otra canción que tiene que ver con la temática de la canción española. Entonces, me gusta mucho hacer estas mezclas, fusiones, en mis arreglos, siempre trayendo algo de Brasil, algunas rítmicas de canciones que yo conozco. Brasil es un caldero de culturas que tiene muchas influencias de varias partes del mundo.


- En el tiempo en que vivimos, ¿qué podemos aprender, en nuestros países latinoamericanos, de las formas y expresiones musicales no occidentales ni industriales?

- Tenemos que aprender mucho de las culturas indígenas y rurales, porque hay una sabiduría ancestral, hay cosas que nos enseñan con mucha simplicidad, y al mismo tiempo mucha complejidad porque son muy hondas, muy profundas, llenas de conocimiento. Algunas veces no alcanzamos a comprender todo lo que están hablando por causa de una espiritualidad y de una manera de concebir el mundo que es muy diferente de la de nosotros, que somos pragmáticos, tenemos que cumplir las tareas del día, las metas y todo eso, y tenemos que correr contra el tiempo, lo que no pasa cuando estás en una aldea donde el tiempo parece muy elástico y las cosas pasan con lentitud, con una manera de existir en la que no hay prisa.


Ahora en muchos de los grupos indígenas, y también de las áreas rurales, muchos jóvenes ya están conectados con internet y con Facebook, con Instagram, Tik Tok y todas estas tecnologías y están apresurando mucho sus vidas. No es malo, por un lado, porque es una manera para ellos de hablar de sus tradiciones, de su cultura, ponerse en movimiento y mostrarse diciendo que están vivos, que es una cultura viva, que cada uno tiene sus propias características culturales y maneras de vivir; pero, al mismo tiempo, se pierde un poco esta lentitud del tiempo que es tan increíble y tan importante para la creación.


- ¿Qué relación tienes con Bolivia y la RAE previamente a esta participación?

- Yo no conocía este congreso, pero conocía el Musef de cuando Mawaca estuvo acá en 2018 o 2019, y me encantó. Ahora quedé muy interesada por las ponencias tan interesantes. Hay muchos temas que me interesan y muchas cosas que no conozco bien, pero son interesantes.


Antes ya estuve tres veces en Bolivia con Mawaca, tenía buenas conexiones con productores principalmente del teatro, fuimos a Sucre, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Fue un contacto interesante, conocimos un poco de la cultura, fuimos al lago Titicaca, a Tiahuanaco, y eso era lo que conocía de Bolivia que me parece lo básico. Y ahora estoy conociendo un poco más la gente académica, de no solamente de Bolivia sino también de otros países de América Latina, y estoy encantada con las investigaciones que están haciendo, principalmente sobre el paisaje sonoro, y sobre los vientos, las antaras, sikus, etc.


¿Qué ponencias presentaste en Bolivia?

Fueron dos: la primera, “El arte oral de Paiter Surui”, que es un pueblo que vive en Rondonia [N.d.E.: estado brasilero], que hace frontera con Bolivia, un pueblo con el que se tuvo contactos muy terribles durante los años 60 y 70, y bueno después un contacto pacífico a principios de los años 80 y ahí empezó el trabajo de una antropóloga llamada Betty Mindlin que grabó un montón de músicas, narrativas y rituales. Ella me llamó para hacer la catalogación y organización del material para devolvérselos a ellos, y fue un proceso muy interesante: organizamos bastantes talleres con ancianos de varios clanes de este grupo y tradujimos algunas narrativas, canciones, y ahí catalogué todo en varios tipos de géneros musicales.


Fue un proyecto de cuatro años que fue parte de mi maestría. Entonces hablé sobre estos géneros musicales, incluido uno nuevo que se llama Nambekod o Cançao do facão (Canción del machete) que es un género sobre los contactos con no indígenas, gente que está explotando las tierras ilegalmente, y antropólogos e indigenistas, etc. Y también hablé un poquito sobre el impacto que tuvo todo este proceso de “desarrollo” durante la dictadura y que impactó mucho a los pueblos indígenas.


El segundo tema es algo más nuevo que estoy investigando ahora, porque también estoy trabajando como curadora de un festival llamado Indígenas.br. Siempre hay músicos jóvenes que están trabajando con rap, con música popular brasilera, con electrónica, djs, etc., esta es una escena que es muy creciente y yo conozco muy bien a una de las cantantes de esta escena que es Djuena Tikuna, que también es activista y ha trabajado mucho con la tradición de su pueblo, el pueblo tikuna, y está haciendo una mezcla muy interesante entre la tradición y las cosas más contemporáneas.


Hablé mucho sobre ella y también sobre un grupo de rap conocido como Bro MC que son del grupo guaraní kaiowa, que está con muchos problemas territoriales y de agua envenenada y están haciendo música hablando sobre esta problemática.


- ¿En qué proyectos musicales o musicológicos estás trabajando actualmente?

- Estoy trabajando en la segunda edición de mi libro Cantos da floresta. Iniciación al mundo musical indígena (Cantos de la selva. Iniciación al mundo musical indígena) que es un trabajo con más de 300 páginas, con músicas de varios pueblos, un proyecto didáctico para que los maestros y maestras incluyan las músicas indígenas en las clases. Trabajé mucho con una colega, Berenice de Almeida que tiene un trabajo muy fuerte como educadora musical, y juntas empezamos a transponer mi investigación a este universo de la educación musical, y ahora empezamos a hacer la segunda versión de este libro que todavía no tiene fecha de lanzamiento, pero está en curso, porque Brasil estaba parado hasta el año pasado por causa del presidente Bolsonaro y ahora la cosas empiezan a moverse nuevamente en la parte de la cultura. Me parece que el año que viene tendremos esta segunda versión del libro que también es acompañado por un website (cantosdafloresta.com.br) donde se puede escuchar y hay las propuestas didácticas y partituras y muchas cosas para que los maestros trabajen esta temática en las clases.


Y también estoy trabajando con bandas sonoras. Hice recientemente una banda sonora para un ballet contemporáneo en la Expo Dubái llamada Trilha das cataratas (Senda de las cataratas) son composiciones mías basadas en la leyenda del surgimiento de las cataratas, y ahora voy a hacer la banda sonora de una exposición de objeto indígenas del Maranhão [N.d.E. Estado de Brasil], una exposición bellísima, muy creativa porque hay muchos instrumentos y la parte de la indumentaria es maravillosa.


También continúo dando clases, talleres, cursos y con Mawaca tenemos un grupo de estudios que se llama Compañía Coral Mawaca desde el que siempre invitamos especialistas en música japonesa, turca, palestina, venezolana etc., para dar clases en nuestro espacio, el Estudio Mawaca. Este es un proyecto que ya empezó en 2018 y está cada vez más interesante con gente que le interesa conocer nuestras canciones y cantar con nosotros y no son profesionales, pero son personas que tiene un gusto especial por la música del mundo, entonces es un proyecto que está en curso y cada año cambia un poco para mejorar las condiciones.



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