Lo que no fue el tesoro de otros: Basura de Altoteatro

Una crónica del estreno de Basura, la nueva obra de Altoteatro, que celebra 20 años de vida.

El pasado sábado 17 de septiembre se estrenó la obra Basura de Altoteatro, en el Teatro Municipal. El espacio se llenó, como solo lo puede llenar un grupo de teatro querido, de aplausos calurosos que siempre cosecha Freddy Chipana. Basura se inició de buena forma.


Esta es una obra que, como su título lo indica, aborda del tema de la basura en todos los sentidos de la palabra. Lo más fácil para definir la palabra “basura” es “desperdicio”, aquello que alguna vez tuvo una función y que, una vez terminada esta, se desecha. En general, en una casa común y corriente, la basura está relacionada con la comida, envases y algún que otro objeto descartado cuando nos da un ataque de Feng-Shui y decidimos ordenar todo. Sin embargo, esta no es la basura de la que habla Altoteatro. “¿Alguna vez te han tratado como basura?”, preguntan. La basura que se representa en el escenario es la basura humana (y algunos perritos fieles), todos nosotros como seres humanos, cuando hemos terminado una función y somos desechados por el otro.


Los personajes de esta obra son las mujeres asesinadas por sus parejas y que pensaron que nunca más serían encontradas, los muertos borrachines a quienes nunca más se volvió a ver desde el último “salud”, los recicladores de tantas ilusiones que buscan el sustento de cada día, el bebé a quien nadie quiso y que fue rescatado por el perro con quien ahora tienen la mejor relación al estilo Mowgli-Baloo, la jauría del perro papá del bebé, una señora que ama con fervor sus caninos… Todos estos personajes, entre otros, cumplieron cierta función en el mundo y, cuando ya no le servían a nadie, terminaron en la basura, allí en ese lugar oscuro donde ya no causan problemas.


Ahora bien, algo que resalta en esta obra y que la hace muy innovadora es que, constantemente, estos personajes siempre entran en un juego musical con todos los elementos de la basura. Las bolsas, los botes, el plástico, las latas, siempre son utilizadas para causar cierto ritmo, cierta música, que nos ayuda a pasar de una historia a otra. En casa nos deshacemos siempre de la basura y no nos tomamos el tiempo de “escucharla”; aquí la basura encuentra ritmo: una bolsa plástica encuentra un tono. Sin necesidad de que esta sea una obra de teatro musical, lo que resalta es que ese ritmo basural encuentra siempre su momento: es una obra de la musicalidad de los desperdicios.


En todos los ritmos que vamos encontrando también hay un gran juego de luz que coordina muy bien con estos momentos musicales y con cada una de las historias que se van representando. En la obra nos encontramos en K’ellapata, un lugar donde todo se fue a morir; no obstante, todos los manejos técnicos que vemos en esta puesta en escena, nos llevan a un lugar donde todo tiene la esperanza de vivir.


Destaco los momentos en los que aparece la jauría de perros que buscan qué comer, cada día, en K’ellapata. Muchos humanos llegan allí muertos o a morir, pero los perros son bienvenidos en los botaderos y no hacen mucho más que comer lo que encuentran y esperar que aquello que coman no los mate. Los perros son los personajes que más hacen reír al público de Basura, así como sus contrapartes en la realidad, y, con esto, son los que le dan cierta esperanza a los seres humanos con los que interactúan. Si humano es tratado como perro, conviviremos con ellos, seremos perros, seremos fieles y alegres, daremos todo y esperaremos un cariñito a cambio.


Basura es un llamado a observar a nuestro alrededor. ¿Cuántas veces hemos enviado a alguien a la basura? ¿Cuántas veces nos han tratado como basura? Podemos reivindicarla, podemos hacer arte de la basura o de nuestra vida basura. Podemos nosotros ser reciclaje. Es muy posible que en esta vida tan hostil lleguemos a ser la basura de uno, pero no el tesoro del otro. Sin embargo, sí podemos ser nuestro propio arte, sí podemos crear y sobrellevarlo todo cada vez que alguien nos llame basura.

 

Ficha técnica


Dirección y dramaturgia

Freddy Chipana


Actúan

Carlos Zárate

Carmen Tito

César Zárate

Edgar Chipana

Erwin Mamani

Fernanda Barral

José Mamani

María Mamani




Fotos: Néstor Limachi

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